sábado, 25 de abril de 2015

Real Lives 2010 (PC, 2010)

La misma corriente de vida que corre por mis venas, corre por el mundo y baila rítmicamente - Rabindranath Tagore
Versión analizada: PC
Requisitos mínimosUn boniato

Yo no soy, en realidad, un gamer, lo que me lleva a preguntarme que hago aquí, en este blog. Mis "servicios" fueron "reclutados" principalmente para ponerlo en marcha, y asegurarme de que el diseño era el deseado. Y aquí estamos, muchos meses después, sin haber publicado nada.

El caso es que si juego a cosas, no necesariamente cosas immaculadas, obras maestras visuales, o juegos con una historia preciosa y una mecánica rompedora. Yo soy más de juegos de deportes, de moñiguear en sandboxes a lo GTA, y de juegos de simulación como este que aquí traigo, que consisten más bien en darle a un botón hasta que pase algo que te obligue a pinchar en otro botón, y repetir hasta la saciedad.

Así pues, en este mi primer artículo, hablaré de algo que es más bien una herramienta de concienciación social que un juego en sí, pero como soy bastante sociópata, sus lecciones caen en saco roto.

jueves, 9 de abril de 2015

Tekken: Dark Resurrection (PSP, 2005)



Versión analizada: PSP
Otras versiones: PS2 y PS3 (versión HD)

La saga Tekken es sinónimo de lucha de muchísimos quilates en cualquier consola, y PSP no fue ninguna excepción cuando se adaptó exitosamente su complejo y profundo sistema de lucha a sus circuitos. Tekken: Dark Resurrection fue, de hecho, tan bueno que asustaba. Impactaba también sobremanera, hasta el punto en que nadie podía creer que una pantalla tan pequeña pudiese albergar todas las bondades de las consola de sobremesa, y mejorando aún más la experiencia.

En cualquier caso, el éxito fue rotundo y los halagos desmesurados. ¿Merecidamente? Claro que sí, y cortos se quedaron, porque estamos, sin ninguna duda, ante uno de los mejores juegos de lucha portátiles jamás creados. Divertido como el infierno y purista como pocos, nos encontramos en esta ocasión ante puro caviar dentro del género, y podéis creerme: degustarlo y analizarlo es un pequeño gran placer nostálgico.