domingo, 13 de enero de 2019

Race for the White House (PC, 2012)


Versión analizada: PC.

Eversim son los reyes de la simulación política. Su saga Geopolitical Simulator es, sin lugar a dudas, el estándar de este no muy explotado género. Con The Race for the White House, sus ambiciones son menores que las de sus juegos más conocidos, centrándose en la campaña electoral norteamericana de 2012, con una posterior versión actualizada en 2016. Como experimentado usuario de alguno de sus títulos, exactamente lo que me espera, así que pretendo exprimir al límite las capacidades de la simulación que aquí se nos ofrece: voy a llevar a Belén Esteban a la Casa Blanca.


La princesa del pueblo: el alcance de los fenómenos mediáticos en el clima político de 2019




Introducción


La irrupción de personajes farandularios en el ámbito político no es, ni mucho menos, una novedad, pero se ha generalizado en años recientes. Comenzando por figuras como el luchador profesional Jesse Ventura o el actor Arnold Schwarzennegger (gobernadores de Minnesota y California respectivamente), hasta la llegada del magnate Donald Trump a la presidencia, tampoco es este un fenómeno puramente norteamericano: no olvidemos que España tiene a Felisuco.

Figura 1.1. El ex-colaborador de A tu lado y diputado del Congreso Félix Álvarez.

Cabe pensar que tal vez las cualidades psicológicas que llevan a alguien a la fama puedan ser las mismas que lo conviertan en una persona capaz para la política, pero mucha gente afirmaría que es la fama, previamente obtenida en el campo correspondiente, la que dota al individuo de la base social y el apoyo necesario para convertirse en servidor público.

Es este el objetivo de este experimento: pocos dudarían de que Belén Esteban, apodada la "princesa del pueblo" por sus enfervorecidas hinchas, posee una serie de características que, por suerte o por desgracia, la han encumbrado hacia un estrellato pocas veces repetido. Son la lealtad ciega y la franqueza de sus seguidores valores extremadamente codiciados en un candidato. ¿Puede ese carisma traducirse inmediatamente a un nuevo panorama donde la Esteban es ampliamente desconocida, y catapultarla a la posición de mayor poder en el planeta? ¿O es el ascenso de esta mujer al trono mediático irreproducible, estando intrínsecamente ligado a las particulares idiosincrasias de la Marca España? Espero que este estudio produzca respuestas a estas intrigantes cuestiones.

Diseño del experimento


En condiciones ideales, el experimento se realizaría llevando a Belén Esteban a Washington y rezando para que el descontento generalizado en la población estadounidense hiciera el resto, pero la Constitución de EE.UU. prohíbe ser presidenta a alguien que no haya nacido en territorio nacional. La siguiente opción es utilizar Race for the White House, videojuego de 2012, para simular los resultados.

El primer obstáculo es que los modelos de personajes no incluyen a nuestra estimada sujeta, cuya transformación de saludable mozuela a banshee de los infiernos, consecuencia de unos cuantos años de mala vida que de corazón nos alegramos de que hayan terminado, es sin duda parte de su atractivo y de la facilidad para el público de identificarse con ella. Lo más parecido que tenemos es esto:


Figura 2.1: La Belén Esteban virtual.

No hay datos empíricos sobre la equivalencia entre tener pelo de mocho roñoso y pasar por un lustro de adicción, así que tendremos que dar un salto de fe. 

Belén se presenta como candidata independiente, aunque conocemos que es orgullosa votante de Ciudadanos y, por ello, contamos con información importante acerca de sus convicciones y posibles líneas de campaña.

¿Dónde podría empezar el camino de Belén Esteban hacia la Casa Blanca? Pensamos que California, por su importancia electoral y por su alto porcentaje de población latina (32.4%, el segundo estado con más hispanohablantes), es el lugar idóneo. La comunidad hispana deberá ser el principal baluarte de Belén en Estados Unidos, y quien quiera que fuera su mánager en este escenario ficticio (Kiko Hernández), debería saber esto, independientemente de su incompetencia. Es en California donde lanzamos unos maravillosos anuncios dañando lo más posible la imagen de nuestros adversarios (acusándolos de asesinato, fraude fiscal, y calumnias varias) al más puro estilo Sálvame.


Figura 2.2: Imagen publicitaria para capturar el voto latino.

El primer día tenemos un evento de amas de casa en Wyoming y una mesa redonda de inmigración en San José, ambas citas imperdibles en las que poder ir introduciendo algunos de los temas de la candidatura: la deportación masiva de ilegales y apoyar ObamaCare, enviando un mensaje que tal vez parezca contradictorio. Ignoro la opinión personal de Belén Esteban sobre la inmigración ilegal (en estos casos optamos por la postura oficial de Ciudadanos), pero está claro que con los malos momentos de salud que ha pasado, no podría más que estar agradecida por la existencia de una Seguridad Social en España, mensaje que trataría de inculcar a sus votantes norteamericanos.

Figura 2.3: Titular del día.

El jefe del servicio secreto ofrece agitar el próximo mitin de Obama, lo cual parece algo a la medida de nuestra estrategia, con señoras gritando improperios al pobre presidente. Los primeros indicios de que el experimento se está llevando a cabo correctamente llegan cuando la farándula americana, representada por el productor de cine Charles Cox, nos llama para ofrecernos su apoyo económico y dona casi 2 millones de dólares para nuestra causa, y luego otros 3. El discurso populista continúa con temas espinosos como los desahucios, el salario mínimo y los impuestos a los ricos, culminando con un épico discurso pro-sionista en las ruinas del World Trade Center el día del aniversario del atentado, agenciándose una generosa donación de un heredero judío.

Tras una conspiración exitosa para acusar de fraude a Obama, sin embargo, el apoyo no parecía suficiente como para conseguir el ansiado Despacho Oval. El 3 de octubre, a un mes de las elecciones, tendríamos una oportunidad para llegar al gran público en el medio que mejor domina Belén: el debate televisivo. Tras un cuestionable alegato anti-Irán y repetir palabra por palabra la opinión de Obama sobre el colectivo LGBT, se puede afirmar que el actual presidente superó ligeramente a la princesa del pueblo, que se defendió notablemente bien en cualquier caso.

Era hora de un pequeño cambio en la táctica, como por ejemplo ir a la frontera con México y gritar que el idioma oficial del país es el inglés. Tal vez esto no gane muchos puntos con la comunidad hispana, pero existen pruebas de que es un discurso que funciona.

Figura 2.4: La prueba.

El primer estado que se volvió amarillo independiente fue Nueva York, la primera vez en décadas que un territorio no es azul ni rojo. El establishment comenzó a ponerse nervioso, y hubo una amenaza de bomba previa a un evento al que la Esteban tenía planeado asistir. La carrera se estaba calentando y las encuestas así lo demostraban.

Figura 2.5: Previsión de asientos en el colegio electoral a 27 de octubre.

Pese a perder cada debate, Belén sería la fuerza más votada en Nueva York, California, Pennsylvania, Texas, Florida y Carolina del Norte, aunque el apoyo era frágil y los números bailaban de un día al siguiente. 

El día de las elecciones, Belén se recluyó en su sede de Los Ángeles y esperó el recuento.

Finalmente solo California, Nueva York y Texas se rindieron a los pies de la Esteban, pero los 122 asientos obtenidos demuestran una marca indeleble en la política norteamericana y una posible ruptura del bipartisanismo enquistado en Washington desde hace siglos. La candidata agradeció a sus votantes la confianza depositada desde su cuartel general.

Figura 2.6: Declaraciones post-electorales de Belén Esteban.

Conclusiones

Se ha podido ver que una persona con las habilidades sociales y el carisma innato de Belén Esteban es capaz de capturar la ilusión de un electorado con un desconocimiento total de su identidad previo a la candidatura. Podemos afirmar, por tanto, que, si bien la preexistencia de una base de apoyo puede marcar la diferencia a la hora de ganar unas elecciones, alguien con los rasgos propios de una estrella mediática es capaz de superar las barreras lingüísticas y culturales y establecer un fuerte vínculo con su pueblo. Animamos, por tanto, a Belén Esteban a entrar en la carrera electoral en el país de su elección, garantizando inequívocamente su éxito imperecedero.

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