sábado, 2 de diciembre de 2023

Left 4 Dead 2 (PC, 2009)


¡Qué vienen, qué vienen los zombies! Hemos pasado una década de obsesión por el muerto viviente, en la que parecía que no podía pasar una semana sin que apareciera una nueva franquicia de gente así un poco ida, pero no de las que deambulan por el Primark en Rebajas: ¡Zombieland! ¡The Walking Dead! ¡The Last of Us! ¡Guerra Mundial Z! Dead Island, Dead Rising, DayZ, Resident Evil, 28 Lustros Después, Plantas vs. Zombies y hasta el maldito Call of Duty reclutó a los comedores de cerebros en sus filas. Yo pedí tiempo muerto (no pun intended) igual en el minuto uno de esta invasión, con la excepción de Shaun of the Dead que sigue siendo de mis películas favoritas más a pesar de, que gracias a, la parte zombie de su contenido. Así que, estando al margen de la epidemia, y sufriendo ahora un virus mucho más poderoso y devastador en sus efectos en la cultura popular (los superhéroes de las narices), es un buen momento para entender qué me he perdido.

Y lo hago con uno de los títulos más famosos de los videojuegos, no sólo de zombies, si no en general: el Left 4 Dead 2 (del primero ya nadie habla, por algún motivo). Uno que revolucionó el género, y básicamente escribió los mandamientos que todos su sucesores iban a seguir al pie de la letra, introduciendo quizá nimias modificaciones. Como llego más o menos de nuevas (Steam dice que he jugado dos horas en mi vida), quizá me resulte relativamente fresco, o quizá sienta un perpetuo e incorrecto déjà vu, experimentando cosas que ya he vivido por otros medios. ¡Descubrámoslo!
Antes de nada, importante recalcar que si hay un motivo por el cual este juego de hace década y media sigue siendo popular, hasta el punto de que 20000 personas siguen ejecutándolo días tras día, es su modo online. La última vez que probé el multijugador de algo se me creó un complejo de Napoleón que luego me fue arrancado de cuajo a merced del Barón von Bukkake, así que voy a tratar de evitarlo, más que nada porque no sabría ni por dónde empezar:


Hay muchas maneras de darle al Left 4 Dead 2, según parece, algunas de las cuales permiten la práctica en solitario y otras no. Mis fuentes indican que el típico es el de Campaña, que ya presenta como dos docenas de ubicaciones, basadas tal vez en películas ficticias todas las cuales cuentan con la misma temática. "Punto muerto", "Defunción", "Cosecha de sangre"... son como títulos del Stephen King del universo malo. Los personajes de donde escoger son igualmente planos, con hitos de la caracterización tales como "hombre blanco" y "hombre blanco con gorra". Ante tal oferta, me inclinaré por el señor afroamericano de aspecto amenazador, al que llaman Coach.

En "Punto muerto", nuestros supervivientes (los tres restantes serán interpretados por bots, a ver qué disgustos me dan) han quedado abandonados a su suerte por un helicóptero de desalojo, al que sólo pueden gritar o que se marque un Mariano Rajoy en la plaza de toros aquella. Ese es todo el contexto que necesitamos para entrar en harina, el resto será despedazar seres, pura charcutería ambulante.

Para mi sorpresa, mis tres acompañantes han quedado atrapados en un duelo mexicano a lo Tarantino a la que me he dado la vuelta: con este teamwork vamos a ir derechitos al camposanto, pero con alegría. Mal augurio produce también el hecho de que el resto habla en perfecto castellano mientras que mi Coach se expresa en inglés de la calle, que debe ser o un bug o que todo esto me ha pillado de vacaciones en Torremolinos.


Total, que esto va de aniquilar zombis. Mi estilo de juego es más Haaland que Messi, ya lo sabéis, y el hacha, o la katana, o el hierro del 9, se adecúan muy bien a mi objetivo habitual que es ir ciego hacia adelante y si se pone alguien por medio le meto un viaje. Las armas de fuego resultan un tanto impersonales, y más aún cuando el mismo modus operandi del enemigo es el de abalanzarse sobre tu cuello. ¿Por qué no iba yo a hacer lo mismo? ¿Cómo voy a ponerle una bala en la sien, así, tan impersonal, tan frío? ¿Dónde quedó el honor?

Los bots, he de reconocer, aceptan mi modo de vida y no se inmiscuyen; es más, salen rápidos a echarme un capote: son más de guerra de trincheras, de disparo a distancia. Nos complementamos, como Giannis y Dame, uno entrando a matar como Islero y los demás con el fuego de cobertura. Todo son jajas hasta que empieza a sonar esto... 


No hay un juego en existencia que alguien no haya modificado para incluir a Shrek, y desde luego Left 4 Dead 2 no iba a ser una excepción: aquí una skin del ogro con más capas de la ficción sustituye el modelo del adversario "Tanque". Porque claro, cada bicho tiene sus maneras particulares de darte amor: está el que te placa, el que te escupe, el que explota, el que te monta y el que no te vuelve a llamar. Hay hasta una bruja que no tiene mucho que aportar más allá de gritar y requerir un par de golpes más para fenecer. No son rivales que supongan una gran amenaza por si solos, pero el efecto turba puede volverse un desafío.

Aunque los bots cumplen con su labor de hacer de esponja de mordiscos, son incapaces de realizar acciones básicas como llamar a un ascensor o ir a coger los bidones de gasolina que están fortuitamente esparcidos por el suelo de un centro comercial; ellos se limitan a acaparar munición y, si ven que tal, botiquines. Con lo cual quedo yo, el jugador, con la responsabilidad de ser el correveidile, el guía turístico de esta excursión del IMSERSO por el post-apocalipsis. Me niego. 

Toca tragarse el orgullo y encontrar humanidad en este páramo.

Toca multijugador.

Mi primera experiencia en una campaña online fue ciertamente negativa: llegué en los últimos treinta segundos de una, e inmediatamente fallecí, apareciendo mi esquela en los títulos de crédito. La segunda fue, ciertamente, algo más positiva.


Inmediatamente convirtiéndome en el MVP, esta vez sí, de un grupo de personas de carne y hueso (después de conocerme, más hueso que carne) que contaron con mi fina puntería y mi total desdén por proteger a nadie que no sea yo. Quizá se podría achacar mi gran labor al haber repetido la misma campaña que ya hice yo por mi cuenta, pero mi rendimiento fue similarmente brillante en "Defunción", que la verdad es casi igual: parece que una misión de Left 4 Dead no es misión ni es nada si no hay que repostar algo o salir pitando en un coche de la NASCAR o algo así. El chat de voz se mantuvo en completo silencio salvo por los estridentes vituperios de un muchacho prepúber que hablaba una lengua que confundirá a los filólogos de siglos venideros, y que por demás o era bastante inútil o tenía el desnortado objetivo de confraternizar con los reanimados a base de dejarse arrancar la epidermis a tiras.

L4D2 no me ofrece más, y si lo hace no es un producto que yo vaya a comprarle. La variedad es un espejismo, porque por mucho que montes veinte escenarios distintos, la mecánica va a seguir siendo disparar hasta que te quedes sin balas y avanza por niveles lineales mientras rezas porque tus compañeros no descuiden su seguridad. Las armas son técnicamente diferentes pero, al menos en la dificultad en la que he jugado, un par de tiros es suficiente para que todo enemigo opte por adoptar la posición fetal, así que no sé si tiene sentido escoger una escopeta salvo para los ESPECIALES como el maldito Shrek, y la cadencia probablemente elimine cualquier ventaja que los calibres grandes puedan darnos. Yo qué sé, estoy hablando ya como un señor de Arkansas.

Si no has jugado ningún shooter cooperativo en tu vida, Left 4 Dead 2 está ahí, y hay gente que sigue dándole duro como ese muchacho de origen desconocido y afición por la muerte (la suya propia). Si por el contrario has remojado tus pies en el género, aunque sea solamente la yema de los dedos, esto ofrece cero sorpresas.

LO MEJOR: Hay un mod que mete a Shrek. Ningún juego puede suspender mi valoración si tiene a Shrek. En el resto de ámbitos, es totalmente correcto, sin grandes despliegues ni ideas particularmente rompedoras, yo creo que ni para la época. Eso sí, la jugabilidad y la fluidez del control es exquisita.

LO PEOR: La sensación de haber descubierto gran parte de los misterios del gameplay a los veinte minutos de jugarlo. A veces es una ventaja ser tan fácil de "dominar", pero que no haya ese puntito más de magia me resulta muy plano. La base de jugadores está metida, por lo que he podido comprobar, en el modo Campaña, que ya hemos visto que son más bien habas contadas.

VALORACIÓN: 63/100

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