viernes, 30 de diciembre de 2022

Kerbal Space Program (PC, 2015)


Versión analizada: PC.

Otras versiones: Xbox Series X/S, Xbox One, PS4, PS5.

El espacio. La última frontera.

¿Qué niño o niña no ha soñado alguna vez con ser astronauta? Surcar la atmósfera a velocidades insospechadas, comiendo paella deshidratada de un tubo, asomando nuestras pequeñas cabecitas al abismo insondable del universo. Según recientes encuestas, la inmensa mayoría. Investigar el espacio ya no es llamativo para la chavalada, que prefiere con creces ser youtuber, y no Chris Hadfield precisamente.

La realidad es que solo unos pocos elegidos podrán embarcarse en esa aventura definitiva que supone abandonar la atmósfera terrestre, así que para los demás solo queda la fantasía. Kerbal Space Program llegó hace ya unos años con la promesa de hacernos cumplir ese sueño. No os dejéis engañar por los simpáticos marcianitos de ojos saltones, aquí venimos a hacer fría y calculada ciencia.

Yo nunca he tenido una particular obsesión por la astronomía ni los viajes interestelares: considero que la única película interesante sobre el tema es Space Cowboys, y nada podría hacerme cambiar de parecer. Por ello, me aproximé a KSP con reticencia, quizá hasta con algo de rechazo. Disfruto de los juegos de simulación como el que más, pero la microgestión no es mi estilo. Llega un momento en el que cuando tienes que ajustar el ángulo de inclinación de un componente de tu nave una milésima de radián para que no salte por los aires, ya no estás jugando; estás trabajando en la NASA. Pero no me dejé intimidar por la curva de aprendizaje, y empecé por seguir detalladamente el tutorial.

Tras diseñar un bote de hojalata impulsado por un combustible sin determinar, una de las primeras indicaciones que te presenta el simpático asistente es esta:


Imagino que este es el momento en el que mucha gente desinstaló el juego, y no les culpo. Acababan de descubrir que para poner un transbordador en órbita iban a tener que sacarse aeronáutica. La anteriormente mencionada curva de aprendizaje de KSP no es derivable, y si no entiendes a qué me refiero, lamento decepcionarte pero vas a sufrir mucho con este juego.

Está bien, puede que exagere, pero esta ha sido mi experiencia en este asunto de las misiones espaciales. Llevo 12 horas de juego, y he sido por completo incapaz de superar el tutorial, ¡el tutorial! ¡Que te dice lo que tienes que hacer en cada momento! Puede que sea culpa mía, que no tenga o no quiera tener la cabeza puesta 100% en entender la física teórica y las minuciosas explicaciones que se dan de cada control, cada operación, cada movimiento. Puede ser que este juego sea simplemente para obsesos del detalle, y desde luego, seguro que lo disfrutarán enormemente. Hay gente que trabaja en la ESA que le da al Kerbal en su tiempo libre (que digo yo, ya son ganas), e incluso han colaborado para introducir en el propio juego misiones reales de la Agencia Europea que llevar a cabo por tu cuenta. Fabuloso. Pero no es para mentes débiles como la mía.

Así que si no puedo meterme de lleno en el juego, voy a tener que traer el juego a mi terreno. Vamos a liarla.

Para los insaciables como yo, Kerbal Space Program ofrece un modo "sandbox" en el que tienes completa libertad para diseñar monstruosos leviatanes espaciales que con suerte igual hasta despegan diez metros del suelo. Tiene también un modo "carrera" en el que se te ofrecen distintas misiones que son bastante repetitivas y no suelen salirse de "prueba este cachivache X" o "sobrevuela Y" (siendo esto último virtualmente imposible porque lo difícil no es ya hacer que la nave suba, si no que vaya donde tú quieras), pero mi pasión no puede estar limitada por nimiedades como el curso del progreso. Yo quiero jugar a ser Dios.

Una nave necesita tres cosas fundamentales: una cabina para el piloto, un motor para propulsarte a la estratosfera, y toneladas de combustible. Sin las manos atadas, me dispongo a construir mi prototipo de corsario espacial, el Guardián de las Estrellas

Siempre en mi equipo.

Tras un pequeño ataque de inspiración, esta es la primera versión de mi bólido.


Las probabilidades de que esto estalle en mil pedazos son altísimas, pero aún no he acabado. Esto es sólo un lienzo en blanco, y yo un Pollock, un Matisse, una Cecilia Giménez. Faltan antenas, células solares, alerones para restar resistencia al aire y una franja que le dé un toque moderno. Héte aquí, mastodonte:



Este será mi pasaporte a la eternidad, oh fulgurante centinela de los cielos. Que tu vuelo infinito y tu exquisito diseño supongan la primera piedra en el camino a lo desconocido. Calientan tus motores. Cuentan hacia atrás desde diez los ingenieros. Millones invertidos en un tótem del futuro, una deidad de fibra de carbono, un prodigio de la aerodinámica que Newton no hubiera podido imaginar en mil vidas. En ti depositamos todas nuestras esperanzas.

Elévate alto, y haz temblar a Dios.



LO MEJOR: El realismo en cuanto a física y lo detallado del manejo de las naves es espectacular, si bien intimidante, y si te atrapa el modo "sandbox" te deja volverte tarumba con las posibilidades.

LO PEOR: Es un juego que pide mucho de ti muy rápido, y perderse es fatal; como una clase de análisis vectorial en una ingeniería, vamos. El modo carrera se traduce en un árbol que desbloquear y las mismas misiones una y otra vez, un grind inagotable.

VALORACIÓN: 61/100.

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