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sábado, 2 de septiembre de 2023

Death and Taxes (PC, 2020)


Dos cosas hay seguras en esta vida, dicen les anglosajones, siempre con una positividad infinita: la muerte, y los impuestos (yo añadiría la calidad de los discos de Carly Rae Jepsen, pero ya es cosa mía). Una señora de Estonia, Leene Künnap, cogió ese dicho y lo convirtió en lo que, leyendo prácticamente todas las descripciones que he encontrado, es una versión macabra (más aún) de Papers, Please. Eres la Muerte, la Parca, ese funesto esqueleto que ha cambiado guadaña y capa por un traje y un bolígrafo, que aquí tenemos que modernizarnos todes. Si en el juego distópico eres un guardia fronterizo decidiendo quién pasa a tu Arstotzka natal, aquí tu responsabilidad es todavía mayor: quién vive, y quién muere, es una decisión al alcance de tus huesudos dedos.

Ese sentido del humor tan tenebroso y el hecho de que Papers me parece un juegazo con una mecánica excelente lo convirtieron en una compra inmediata para mí en cuantito salió con algo de descuento por Steam... y sin embargo todavía no he tenido ocasión, o ganas (más bien ganas) de probarlo. Pero ya está bien, esa espera acaba hoy. Pongámonos en la... osamenta de esta Muerte con horario de oficina.

martes, 24 de mayo de 2022

Elden Ring (PC, 2022)


Versión analizada: PC.

Otras versiones: Xbox Series X/S, Xbox One, PS4, PS5.

La manera de entender el videojuego de FromSoftware es radicalmente opuesta a la mía, vaya por delante de esta crítica. Donde Miyazaki es un sádico incorregible, obsesionado con devolvernos a la era en la que se castigaba al jugador por cualquier error de cálculo y solo los más obstinados prosperaban, yo no derivo un gran placer de los retos que se me ponen por delante, prefiriendo casi siempre un nivel de dificultad más apto para las amebas u otros seres unicelulares. No recuerdo el último partido que perdí al FIFA, y no es porque sea yo un experto, si no porque yo soy más de remar un ratito en las barcas del Retiro que de tirarme por el Sella en una piragua. Y en esta analogía, Dark Souls se asemejaría más bien lanzarse desde las cataratas del Iguazú agarrado a un panel de contrachapado.

Pero no estoy por encima del hype, y Elden Ring venía con mucho, mucho hype. Gente que había abandonado toda esperanza de que algún día estos desarrolladores japoneses hicieran algo apto para todo tipo de pulgares se postraba al fin a sus pies y veneraba este título como una obra maestra. Todo el que lo jugaba cantaba alabanzas de un mundo totalmente vivo y dinámico, de encuentros azarosos y trepidantes, de haberse sumergido en una experiencia mágica con momentos emocionantes. Que era un juego que redifiniría para siempre lo que se puede hacer en este medio.