Versión analizada: PS4
Otras versiones: Ninguna
-Pon toda la distancia que quieras entre la verdad y tú, no cambia nada. Finge ser todo lo que no eres: profesor, marido, padre. Pero hay una verdad de la que tú nunca escaparás: no puedes cambiar. Tú siempre serás un monstruo.
-Pero
nunca seré más tu monstruo
Empezaba
la conferencia de Sony en el E3 de 2016. Alrededor de la pantalla se
apelotonaba la prensa y millones de gamers tenían su atención
puesta en las nuevas novedades a través del streaming. Dio inicio todo con música épica
proveniente de una orquesta y se paladeaba que se avecinaba algo
grande. Y lo que vieron todos sin parpadear en la pantalla es a un niño jugando.
Aún había cierta desorientación cuando se oyó una voz grave entre las sombras. Las cábalas revolotearon en el
ambiente y finalmente vimos a un hombre pálido, musculoso,
calvo y ahora barbudo. Todo el mundo se volvió loco, y muchos
decidieron comprar la PS4 en ese mismo momento. Kratos había
regresado.
Pero
eso no era todo. El dios de la guerra se había pasado por la
piedra a toda la mitología griega sin piedad. Le tocaba
mudarse e ir a las lejanas tierras de Midgard, uno de los mundos
nórdicos. Escondido y buscando la paz, consigue formar su
propia familia y enterrar su pasado junto a las Espadas del Caos.
Todo cambia cuando su mujer muere y le encomienda una tarea: esparcir
sus cenizas en la montaña más alta. Un viaje peligroso
que se complica tras la visita de un ser tan poderoso que es capaz de poner en aprietos al espartano. Y además no está solo, en su
aventura tiene que cuidar de un hijo que aún tiene que
aprender como es la vida que le espera.



