Eversim son
los reyes de la
simulación política. Su saga
Geopolitical Simulator es, sin
lugar a
dudas, el
estándar de
este no
muy explotado género. Con
The Race for the White House, sus
ambiciones son
menores que las de sus
juegos más conocidos,
centrándose en
la campaña electoral
norteamericana de 2012, con
una posterior
versión actualizada en 2016. Como
experimentado usuario de
alguno de sus
títulos,
sé exactamente lo
que me espera,
así que pretendo exprimir al límite las
capacidades de la
simulación que aquí se nos
ofrece:
voy a
llevar a Belén Esteban a la Casa Blanca.